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Limpieza del arranque del venter del sifón en el Valle de los Arquillos


El pasado fin de semana disfrutamos de unas magníficas jornadas en Torrecera, tanto el viernes por la mañana en la Bodega de Entrechuelos, por la tarde en el Salón de Plenos, como el sábado en la Jornada de Puertas Abiertas en el Valle de los Arquillos.

Dejaremos el resumen de las jornadas para otra entrada. En ésta hablaremos de la limpieza que se realizó en el arranque del venter del sifón que cruzaba el Valle de los Arquillos.

Durante tres días seguidos estuvimos eliminando la vegetación de chumberas que habían crecido alrededor de los restos del acueducto en apenas veinte años.. En total salieron de allí 35 camiones con una carga media aproximada de 2,5 a 3 toneladas cada uno.


 Con una máquina retroexcavadora fuimos retirando con extrema cautela las palmas, higos y troncos de alrededor del venter, estando nuestros compañeros Esperanza Mata, Luis Cobos y Ángel Bastos al tanto en todo momento de que no se dañara la estructura. Así, poco a poco fueron apareciendo los pilares y arquerías.


Mientras se realizaba la limpieza, las estructuras eran estudiadas y dibujadas por Anna Paola Sancineti y Riccardo Mazzotta, estudiantes italianos, de Arquitectura e Ingeniería respectivamente, que se encuentran realizando prácticas en España. Estos estudios apoyarán la anastilosis virtual del venter.

Durante la limpieza aparecieron numerosos restos contemporáneos tales como comederos para animales, fragmentos de canalizaciones de hormigón armado y escuadras y alambre para vallado. Según nos explicaron, se trataba de elementos de los corrales que la familia Bohórquez, antiguos propietarios de las tierras donde se encuadra este tramo del acueducto, tenían ubicados entre los arcos.

Aparte de este material contemporáneo, pudimos encontrar bastante cerámica antigua, incluyendo terra sigillata, y algo de cerámica medieval y moderna. Asimismo aparecieron restos de tegulae.

La limpieza con la retroexcavadora fue acompañada de una manual que buscaba retirar la maleza más cercana a los pilares, así conseguimos que los restos quedaran listos para su visita en la Jornada de Puertas Abiertas que se celebró el sábado 25 de octubre…




Limpieza pilastras Valle de los Arquillos

Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora
campos de soledad, mustio collado,
fueron un tiempo Itálica famosa.
Rodrigo Caro – Canción a las ruinas de Itálica


La Naturaleza siempre acaba regresando y reclamando el espacio que una vez fuera suyo. Cuando nos propusimos documentar y topografiar los restos del sifón del Valle de los Arquillos, encontramos que el primer impedimento existente era la cubierta vegetal que había crecido. 



Aunque para limpiar el arranque del venter necesitaremos utilizar maquinaria, para la vegetación de las cimentaciones de la arcada que llegaba hasta el Torreón de los Arquillos programamos varias jornadas de limpieza en la segunda quincena de agosto. Sobre todo encontrábamos cardos y monte bajo en el entorno. Sin embargo, lo que más nos preocupaba eran diversas higueras que habían crecido entre las rocas y la obra romana.

En nuestro empeño por despejar los restos para la topografía y posible fotogrametría retiramos el monte bajo, pero no deseábamos eliminar por completo la presencia de las higueras. Pensando en los ejemplares, e incluso en mantener el atractivo del lugar con puntos de sombra y verde, decidimos eliminar solo el follaje que impedía visualizar los elementos constructivos.


De esta manera conseguimos un equilibrio entre la conservación de las especies vegetales y la protección y limpieza de los restos arqueológicos. Una limpieza que nos proporcionó mucha información. Pudimos documentar, por ejemplo, el aparejo de las arcadas que sostendrían los alrededor de 11500 atanores que constituían el sifón. De la misma forma, encontramos fragmentos de atanores que habían quedado ocultos por el monte bajo y los cardos.


Incluso pudimos ver con mayor claridad la tendencia de la estructura al colapsar. Se puede constatar que los restos más cercanos al arroyo Salado de Paterna cayeron hacia la izquierda, mientras que el segmento más próximo al Torreón de los Arquillos se derrumbó hacia el lado contrario. Esto coincide, además, con lo que se puede ver en la foto aérea de la zona correspondiente al Vuelo Americano de 1956, en la que se identifica claramente la línea del venter entre la “Pilastra C”, más cercana al arroyo, y el Torreón de los Arquillos:


Por último, agradecer la ayuda y compañía que nos prestó durante estas jornadas nuestra amiga y compañera Carmen Jorge, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, que decidió pasar parte de sus vacaciones con nosotros. Y, de igual forma, la ayuda de nuestro amigo Agustín García Lázaro.


Limpieza en la "Torre de la Rendona"

El pasado 12 de agosto se llevaron a cabo los trabajos de limpieza en la finca La Rendona, en el entorno de la “Torre A” del sifón del Valle de los Arquillos, o “Torre de la Rendona”. La actividad buscaba no solo limpiar los alrededores de la estructura turriforme del acueducto, sino también unos vestigios que se habían localizado a pocos metros al Este que bien podrían corresponder a una edificación relacionada con la conducción de agua.


La “Torre de la Rendona” es una estructura conformada por dos lienzos de muralla yuxtapuestos con algo más de tres metros de altura. En ambos lienzos se ven restos de opus incertum configurando las caras vistas con relleno de opus caementicium. Tal y como lo señaló Lourdes Roldán en su inspección de 1993, se comprueba que uno de sus lienzos presenta caras vistas por tres de sus cuatro lados, por lo que se concluye que este elemento no pudo ser una estructura de soporte del acueducto, sino un elemento independiente del tipo contrafuerte o torre.

Los restos arqueológicos de la torre de la Rendona han sido asociados por diferentes autores con un posible registro o depósito de cabecera del sifón del Valle de los Arquillos, pero la evidencia arqueológica no ha sido suficiente para comprobar esta hipótesis.

Así pues, viendo la importancia y delicadeza de este punto del sifón, nos interesaban los restos que se encontraron junto a la torre. En superficie aparece una alineación de grandes sillares con una longitud de más de 22 metros. A falta de un estudio más profundo de los restos, podríamos especular sobre que se trate de un edificio antiguo relacionado con el mantenimiento, control y/o protección del acueducto en este emblemático paraje.



Bibliografía:

- LAGÓSTENA BARRIOS, L. y ZULETA ALEJANDRO, F.: "Gades y su acueducto: una revisión", La captación, los usos y la administración del agua en Baetica: estudios sobre el abastecimiento hídrico en comunidades cívicas del Conventus Gaditanus. Universidad de Cádiz, Cádiz, 2009. págs. 115-170.
- PÉREZ MARRERO, J.: "Nuevo análisis del sifón invertido de los Arquillos, Acueducto romano de Gades", Cuadernos de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada, nº 21, Granada, 2011, págs. 91-126.

Limpieza Tramo Cercano a Tempul II

La continuación de los trabajos de limpieza y documentación del tramo cercano al Tempul pasaba por despejar por completo la superficie de la cubierta de la galería. Conocíamos su 1,71 m de anchura por los estudios realizados por nuestra compañera Jenny Pérez, así pues limpiamos la zona para facilitar las mediciones topográficas y hacerla óptima para la fotogrametría.



Durante los trabajos de limpieza, y dada la disposición de los restos (la cubierta plana de la galería y la piedra arenisca transversal), habíamos identificado este tramo con el que aparecía en el “Informe O’Reilly” como “Nº 2”, que se situaba efectivamente cerca del manantial. Sin embargo, analizando con mayor detenimiento la ilustración y la descripción del informe advertimos que los restos no se correspondían con los que estudiaran en la expedición de 1782, por lo que estábamos ante un tramo que, tras el estudio de Jenny Pérez en su Tesis Doctoral, sería completamente documentado por primera vez en esta ocasión.


Con el tramo ya al descubierto, quisimos comprobar si al otro lado de la piedra transversal se repetía la forma de unión entre la cubierta plana de la galería y la arenisca, pero encontramos algo que nos impidió proseguir con la limpieza: un fémur y una cadera en conexión anatómica, y parte de un cúbito y un radio…



Al no poder abordar debidamente su estudio, lo fotografiamos y ocultamos nuevamente. Ya solo nos quedaba disponer los marcadores para la fotogrametría y hacer las mediciones topográficas que deseábamos.



En la última jornada contamos además con la presencia de nuestro amigo cámara “Monty” quien se está encargando de la grabación para el documental que pretendemos sea uno de los productos finales de nuestro proyecto…



Limpieza Tramo Cercano a Tempul

El pasado 24 de julio comenzamos con la limpieza de uno de los tramos que nos interesaban especialmente, aquel más cercano al propio manantial y cuyas características habían despertado el interés de nuestra compañera Jenny Pérez, cuando lo visitó durante la elaboración de su Tesis Doctoral hacía cuatro años.

El tramo se localiza en una zanja de drenaje cercana a Tempul, excavada para evitar que se introduzcan en el manantial arroyadas de aguas sucias durante las épocas de lluvias. El lugar se encontraba cubierto de maleza y solo se adivinaba en la superficie, la cara superior de un sillar estrecho y alargado.




En cuanto retiramos la maleza vimos que la tierra suelta dejaba al descubierto una estructura transversal a la galería compuesta por un sillar de arenisca, al que muy pronto comenzamos a buscar funcionalidad. Las hipótesis fueron variadas: muro de contención de tierras, para la protección de la galería frente a arroyadas, como delimitación del espacio del manantial romano, como hito que marcaba el punto en que la galería entraba en el ámbito subterráneo por primera vez, … La solución funcional deberemos dársela a lo largo del desarrollo del proyecto.



Aún así, seguíamos sin dar con la galería que documentara nuestra compañera Jenny Pérez hacía cuatro años. En ese tiempo se había depositado una capa de tierra sobre la estructura, que tardamos alrededor de un par de horas en descubrir. La cubierta plana y su conexión con el sillar transversal eran las peculiaridades, junto a la cercanía al punto de captación, que hacían de este lugar un punto de gran interés para nuestro estudio. Aquel tipo de cubierta con la que los romanos remataron la galería (muy poco utilizada en el resto del trazado), reforzó alguna de las hipótesis iniciales sobre el funcionamiento de aquel tramo. La necesidad de proteger la galería de aquella manera nos hizo pensar que debía encontrarse al descubierto en aquel punto, con lo que dejar el opus en bruto a la vista era impensable. Se reforzó asimismo la idea de protección contra arroyadas. En cualquier caso, serán cuestiones todas éstas que deberemos aclarar en un futuro.



Con la ayuda de nuestros buenos amigos Juanma y Joaquín, comenzamos a ubicar espacialmente los restos que habían aparecido tomando como referencia la alambrada del manantial de Tempul. Éste sería el comienzo de la georreferenciación y documentación de aquel tramo.



Pero aún nos quedaba trabajo por realizar…